Toque de queda

Necesitaba más gasolina. Llenó el depósito y condujo hacia el parking del supermercado. Frenó bruscamente a la salida de la gasolinera, junto a una señal de Stop. Los ojos pequeños y vidriosos del anciano distinguían difícilmente incluso las formas cercanas, difusas como sombras, incluso con gafas. Esperó a que dejaran de pasar bultos y siguióSigue leyendo «Toque de queda»

Monstruo

Los labios de la bestia, cosidos el uno al otro, le recordaban los raíles metálicos de una vía de tren. Sus encías supuraban y derramaban entre los hilos de sutura un líquido burbujeante. Éste resbalaba por la barbilla hasta unas manos de falanges finas, alargadas, huesudas y pegajosas. Abraham se aproximó bastante y la contemplóSigue leyendo «Monstruo»

Ese hombre

Para verse, el Arquitecto no puede servirse de un espejo sino que mira nuestro mundo a través de la pantalla gigantesca que son los ventanales de su oficina. En este despacho, un cubo transparente de vidrio e indiferencia, la mirada puede dirigirse hacia cualquier punto cardinal y obtener la misma imagen aparentemente idéntica. En esteSigue leyendo «Ese hombre»

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